Esta semana, tras haberos recomendado ser transparentes, también os damos el útil consejo de ser sinceros. Puede parecer lo mismo pero no lo es. Aparte del comportamiento honesto que cabe esperar de cualquier profesional del marketing (que ya a menudo deja que desear considerablemente), nos referimos a la sinceridad en el sentido de ser abierto y directo desde el inicio de vuestra comunicación con el público, a decir claramente lo que buscáis sin caer en florituras ni largas y bonitas explicaciones sobre vuestros productos o empresas.

Los consumidores no tienen tiempo de pararse a conoceros en las condiciones que os gustarían, así que proceded a informarles rápidamente sobre lo que queréis aportarles, la diferenciación que os caracteriza y lo que obtendrán gracias a vosotros, sin extenderse en alardes o privilegios pomposos. De esta manera, no solo un elevado porcentaje responderán mejor, agradecidos por conocer vuestras intenciones desde el principio, sino que con mayor velocidad captarás a los interesados y no harás perder el tiempo a los que no lo estén.

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