A día de hoy, son muchas las empresas que se están viendo sometidas a una serie de presiones que condicionan sus actuaciones. Una de estas presiones son los clientes, cada vez más exigentes y difíciles de satisfacer ya que ahora no es suficiente con satisfacer sus necesidades explícitas, sino que se ha vuelto necesario proporcionar cada día más cualidades a los productos o servicios así como a su momento de compra. Otra presión para las empresas es la competencia, cada día mayor y más competitiva mientras lucha por mantenerse dentro del mercado.

Para ser los mejores en cualquier sector una marca debe fijarse en los que ocupan los primeros puestos, en un referente, para estudiar cómo llegaron allí y compararlo con sus técnicas de trabajo. A este proceso se le denomina benchmarking y ha revolucionado la antigua forma de medir resultados.

En el pasado solían compararse los resultados de una marca con sus propios resultados en ejercicios anteriores. Sin embargo, ahora no basta con medir sólo este aspecto, ya que hay que estudiar el desempeño de la competencia para comparar a muestra empresa con la situación general del mercado.

Así, nuestro compañero David Mon, IT department, nos proporciona el consejo de esta semana:

“Aprende de los mejores (benchmarking), búscalos por Internet y conviértelos en tus neuronas espejo. Inspírate, no copies sin más, pero si lo haces que sea con ética y honestidad.”

Por ello, para las empresas es necesario comparar la experiencia de sus clientes, una de las presiones más importantes, con la experiencia de los clientes de la competencia y siempre deben luchar por mejorarla para que sean otras empresas las que, mediante benchmarking, se fijen en ellas como ejemplo a seguir.

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