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Cómo elegir una pantalla: características principales

9 de junio de 2023

¿Cómo elegir una pantalla? Con la multitud de modelos, tecnologías, características y precios que puedes encontrar en el mercado, esta tarea puede resultar abrumadora. Sin entrar en marcas y tecnologías, te vamos a explicar las principales características que debes tener en cuenta al adquirir una pantalla. Como especialistas en cartelería digital, esta guía está orientada para este cometido, pero vamos a hablar de características comunes que te servirán para cualquier uso que le vayas a dar. Esperamos que te ayude a entender las diferencias de precio que puedes encontrar, siempre bajo lo premisa de que no hay una pantalla mejor que otra, si no la pantalla adecuada.

Características a tener en cuenta para elegir una pantalla:

 

Tamaño

El tamaño de una pantalla se mide en pulgadas y en diagonal, desde una de las esquinas inferiores hasta la opuesta superior. Siempre sin contar el marco o bisel. Una pulgada equivale a 2,54 cm, así que una pantalla de 32″ exactas medirá 81,28cm de esquina a esquina.

 

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Tener en cuenta la distancia de visionado. Por norma general, cuanto más lejos esté el espectador de la pantalla, mayor tamaño debe tener esta. Y viceversa, ya que visualizar una pantalla demasiado grande desde cerca puede provocar que no veamos correctamente la imagen si la densidad de pixeles (que veremos más adelante) no es suficiente.

 

Resolución

La resolución hace referencia a la cantidad de píxeles que forman la pantalla. A mayor de número de píxeles la resolución es mayor y se entiende que tendrá mejor calidad de imagen. No obstante, esto va a depender de la densidad de píxeles y del contenido. Si el contenido está creado en una resolución menor al de la pantalla, está lo mostrará, pero no mejorará su calidad.

La resolución se expresa con dos cifras separadas por el símbolo ‘X’, por ejemplo: 1920×1080. La primera cifra indica el número de píxeles que hay en horizontal, mientras que la segunda indica la cantidad vertical. La multiplicación de ambas cifras nos daría el número total de píxeles. También, para simplificar, se suelen expresar utilizando la segunda cifra seguida de la letra ‘p’. Por ejemplo, es común referirse a una pantalla de 1920×1080, simplemente como 1080p. Al tratarse de un estándar se da como sobreentendido el 1920.

También hay que tener en cuenta que, a mayor resolución, mayor será el consumo de la pantalla debido a la potencia de hardware necesaria para mostrar mayor cantidad de píxeles.

Existen multitud de resoluciones, pero vamos a hablar solo de las más comunes, que suelen ser conocidas también por sus nomenclaturas comerciales (Full HD, QHD, 4K, etc), aunque estas últimas no siempre son fiables como dato y responden más a un reclamo publicitario que técnico.

 

1280 x 720

Conocida comercialmente como HD (High Definition). En cuanto a monitores y pantallas es la resolución más baja de lo que llamamos ‘alta definición’. Está entrando en desuso y solo es común encontrarla en pantallas de bajo coste o en televisores domésticos de tamaños inferiores a 32″.

 

1920×1080

Alias FHD o Full HD (Full High Definition). Es unos de los estándares más utilizados a día de hoy por su relación calidad-precio. Ofrece bajo coste y buena calidad de imagen en pantallas de pequeño y mediano tamaño.

 

2560×1440

Esta es de las más confusas en cuanto a denominación. Según donde lo consultes podrás ver que se refieren a esta resolución como QHD (Quad High Definition), WQHD (Wide Quad High Definition) o erróneamente como 2K. También es conocida comúnmente como 1440p. Es un salto importante en cuanto a número de pixeles respecto al 1080p. Está ganando terreno conforme va abaratando su coste, ya que permite mayor definición en pantallas más grandes.

 

3840×2160

También conocida como UHD (Ultra High Definition). Es lo que comúnmente llamamos 4K, pero esta denominación es objeto de debate. El famoso término 4K hace referencia a la cantidad de píxeles horizontales. Normalmente se considera 4K cualquier pantalla que ronde los 4000 píxeles horizontales. En este caso estaríamos en 3840, una cifra lo suficientemente cercana como para concederle la categoría 4K. No obstante existe otra corriente que separa el UHD del 4K, considerando 4K a la resolución 4090 x 2160. Como se trata de términos comerciales e interpretables, no vamos a debatir sobre el nombre que deben recibir, simplemente te lo contamos para que sepas lo que te vas a encontrar.

 

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Es importante tener en cuenta que las nomenclaturas (HD, FHD, QHD, 4K, etc), no son términos estrictamente técnicos, si no denominaciones comerciales que en ocasiones se aplican indistintamente a diferentes resoluciones, dando lugar a errores o confusión. Podemos utilizarlas como referencia para simplificar, pero sabiendo que el dato técnico e importante es el número de píxeles horizontales y verticales.

Por otra parte, la elección de la resolución depende de diferentes factores como son: el contenido, el tamaño de la pantalla y la distancia de visionado. Pero principalmente, para sacarle el máximo partido, asegúrate que el contenido que se va a mostrar esté creado en la misma resolución (o superior) de la pantalla. Es decir, no tiene sentido adquirir una pantalla 4K si los contenidos de los que vas a disponer son de una resolución inferior.

 

Densidad de píxeles, definición de imagen y distancia de visionado

Estos tres conceptos están relacionados entre sí

La densidad de píxeles es la relación entre resolución y tamaño, o lo que es los mismo: la cantidad de píxeles por pulgada. Las nomenclatura utilizada para medirla es PPI (pixel per inch), también conocida como DPI (Dots per inch). Este valor va a afectar en la definición de la imagen y en la distancia óptima de visionado. Una densidad baja implica que, para abarcar toda la superficie, los píxeles sean más grandes, que exista más separación entre ellos, o ambas a la vez

Como adelantábamos en el anterior punto, una mayor resolución no necesariamente implica mejor definición de imagen, va a depender también de la densidad de píxeles. Veámoslo con unos ejemplos que suelen darse en la práctica: imaginemos un telefono movil de 7″ HD (1280×720), frente a un televisor de 32″ FHD (1920 x1080). El televisor tiene mayor resolución, pero el móvil tiene una mayor densidad de píxeles. Estamos hablando de 209 frente a los 68 del televisor, una diferencia entorno a tres veces superior con una resolución menor.

¿Y esto que supone? Generalmente, es preferible mayor resolución, pero aquí entra en juego la distancia de visionado. Un televisor está pensado para ser observado desde varios metros de distancia, de forma que la separación entre pixeles o su tamaño va a ser imperceptible, y a pesar de la baja densidad, los vamos a ver los suficientemente juntos, o pequeños, como para percibir la imagen de forma nítida. De hecho, para pantallas que vamos a ver desde lejos no merece tanto la pena invertir en resoluciones muy altas (4K, 8K), a no ser que se trate de pantallas muy grandes, ya que a partir de determinada distancia o densidad de pixeles, las diferencias son poco perceptibles. La cosa cambia cuando tenemos que ver la pantalla desde cerca, como es el caso de los móviles o monitores de PC. Si no tenemos una densidad  relativamente alta, al acercarnos a la pantalla vamos a percibir los pixeles y vamos a ver la imagen con poca definición o incluso borrosa.

 

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Como norma general, dentro de unos rangos y calidades diferentes, los fabricantes suelen dotar a las pantallas de unos PPI suficientes para el cometido y tamaño de cada dispositivo. Pero en definitiva, debemos tener en cuenta que: a mayor distancia de visionado, menos importante es la densidad de píxeles.

 

pantalla tactil

Una pantalla táctil, que se va a utilizar desde una distancia muy corta, requiere de una densidad de píxeles alta para que el usuario vea la imagen con total nitidez.

 

Relación de aspecto

La relación de aspecto es la proporción de la altura respecto a la anchura. La relación de aspecto estándar es 16:9. es decir, que por cada 16 partes horizontales hay 9 verticales. Casi todas las pantallas que puedes encontrar en el mercado son 16:9. Todas las resoluciones que hemos visto en el anterior punto guardan esta relación debido a que se ha estandarizado el contenido en estas proporciones. No obstante, puedes encontrar algunos formatos especiales o crear tu propia pantalla utilizando cabinets LED.

Este aspecto es importante a tener en cuenta para nuestro contenido, que debe tener la misma relación para que encaje correctamente en la pantalla.

 

Te recomendamos…

La elección de una pantalla siempre tiene que responder a tus necesidades. No obstante, a menos que necesites una forma específica de pantalla o la requieras para una función muy concreta, lo conveniente es adquirir una pantalla en 16:9, ya que va a ser más sencillo encontrar y adaptar contenido.

 

 

Brillo

El brillo o luminosidad es la intensidad de luz que puede emitir una pantalla. Se mide en candelas por m2 (cd/m2), también denominadas nits. Es una característica a tener en cuenta en digital signage, principalmente si vas a utilizar la pantalla en exteriores, ya que, para que una pantalla sea visible a la luz del día, va a necesitar un brillo alto.

El rango de brillo es muy variable dependiendo de la iluminación ambiental y va desde los 250 nits que puede tener una pantalla doméstica, hasta los 8000nits que puede tener una pantalla que reciba luz directa del sol.

 

Te recomendamos…

Las pantallas con más brillo tienen un coste notablemente superior pero, a no ser que las circunstancias lo requieran, más brillo no es necesariamente mejor. De hecho, un brillo demasiado alto en un entorno interior u oscuro puede llegar a deslumbrar. Además supone un consumo de energía superior. El brillo es regulable y podríamos reducirlo, pero estaríamos pagando por algo que no vamos a utilizar. Para no hacer un gasto innecesario, lo más conveniente es adquirir una pantalla con los nits suficientes para la ubicación en la que va a estar instalada.

 

pantalla fachada

Las pantallas instaladas en exteriores requieren de un brillo muy alto para ser visibles a plena luz del día.

 

Tasa de refresco

La tasa de refresco es la cantidad máxima de fotogramas que puede mostrar una pantalla por segundo. El estándar actual de una pantalla es de 60Hz, es decir, 60 fotogramas por segundo, aunque existen pantallas con tasas mucho mayores. Este aspecto afecta a la fluidez de movimiento y a la nitidez de las imágenes mientras se desplazan.

En los últimos años, la tasa de refresco se ha convertido en un aspecto importante para el mundo del videojuego, y principalmente en los e-sport, donde se llegan a pantallas de 240Hz buscando que los jugadores tengan tiempos de reacción más rápidos. No obstante, para un uso fuera del videojuego, debemos tener en cuenta lo siguiente:

El estándar está en 24 fotogramas en cine y 30 en televisión. Existen películas y contenidos grabados con mayor frecuencia, pero la gran mayoría de contenido de cine, series o vídeo que consumimos están grabadas en frecuencias estándar, por lo que una pantalla de 60 Hz sería más que suficiente para la mayoría de usos, incluido jugar.

El contenido te marcará la frecuencia máxima. Es decir, si tienes un vídeo grabado a 24 fotogramas por segundo, tu pantalla no aumentará su número de fotogramas independientemente de su tasa de refresco. No obstante, existen pantallas con tecnología capaz de aumentar mediante software el número de frames.

La percepción de fluidez es mucho más notable en frecuencias bajas que altas. El paso de 30Hz a 60Hz es mucho más perceptible que el paso de 144Hz a 240Hz.

Los fabricantes suelen sacrificar Tasa de refresco en favor de resolución, y viceversa. Esto es debido a que, cuanto mayor sea el número de píxeles, se necesita un hardware más potente para que la tasa de refresco sea alta. Esto dispara el coste de las pantallas, así que, aunque hay modelos de todo tipo y precio, es común encontrarse con combinaciones de resoluciones bajas con frecuencias altas, y viceversa.

 

Te recomendamos…

Tu elección debe depender, como es habitual, del contenido. No obstante, para un uso de cartelería digital, el estándar de 60Hz sería suficiente.

 

Grado de protección IP

Esta es una característica vital para una pantalla que se vaya a instalar en exteriores. Determina la resistencia a los factores ambientales. Se expresa con las siglas IP seguidas de dos dígitos. El primer dígito hace referencia a su resistencia al polvo, mientras que el segundo se refiere a su resistencia al agua. Por ejemplo, un grado de protección IP66, sería hermético al polvo y resistente a lluvia intensa. Aquí te dejamos la tabla de referencias: Grados de protección

 

Te recomendamos…

Esta característica solo suele ser relevante en usos exteriores. Para un uso en interior, normalmente, no es necesario prestarle atención, a no ser que hablemos de entornos de trabajo con polvo en suspensión o riesgo por uso de líquidos, o zonas como, spas, saunas o similares cuya humedad pueda ser perjudicial para el dispositivo.

 

 

Vida útil y tiempo de funcionamiento

Se estima que la vida útil media de una pantalla son 60.000 horas de uso, aunque hay modelos con duraciones superiores. Esto no significa que la pantalla vaya a dejar de funcionar súbitamente tras este tiempo si no que, conforme se vaya acercando al fin de su vida útil, podremos comenzar a percibir la degradación en forma de pérdida de brillo, manchas en la pantalla o píxeles muertos. Salvo fallo de alguna pieza esencial, la degradación es progresiva y se considera que ha llegado a su vida útil cuando no permite visualizar las imágenes de forma óptima.

No obstante, es importante que tengamos en cuenta el tiempo de funcionamiento diario, ya que un uso intensivo puede acortar la vida útil. Una pantalla estándar está concebida para funcionar unas 6-8 horas al día como máximo. Sobrepasar estos tiempos no va a hacer que la pantalla se estropee de forma inminente, pero si se hace de manera reiterada acortará su vida útil. Los componentes electrónicos sufrirán un sobrecalentamiento que, si se prolonga en el tiempo, puede acelerar la degradación de los mismos. No obstante, en el mercado existen pantallas para usos más intensivos.

También hay que prestar atención al contenido en este aspecto. Las imágenes estáticas pueden dañar la pantalla si se mantienen de forma permanente.

Como ves, la vida útil depende de diferentes factores, pero este dato te va a servir como referencia para calcular cuándo tendrás que renovarla.

 

Te recomendamos…

Haz una previsión de funcionamiento diario y elige una pantalla concebida para tu intensidad de uso, alargarás la vida útil y tendrás que renovarla con menor frecuencia.

 

vida útil pantalla

Una pantalla de cartelería digital está encendida durante todo el horario comercial, por lo que tendremos que adquirir una pantalla concebida para ese uso intensivo.

 

Esperamos que esta pequeña guía te dé una visión general que te saber cómo elegir una pantalla con mayor facilidad. En cualquier caso, si tienes alguna duda puedes consultarnos sin problema.

 

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