Comprar un mueble, llevárselo a casa y pasar un domingo en plan “Bricomanía” montándolo.   La experiencia de hacer algo por uno mismo, de darle un aire nuevo al hogar, en pareja, con amigos, con los compañeros de piso… la experiencia del Do It Yourself lleva unos años en plena expansión y mueve mucho en la industria del mueble, bricolaje y decoración.

En realidad, no es nuevo. La gente lleva reciclando objetos y customizándolos desde hace muchos años, pero el movimiento DIY es una filosofía que, gracias a los diversos elementos que potencian la experiencia de compra, ha adquirido la dimensión de fenómeno.

Ir a comprar un sofá, tornillos o pintura ya no es un suplicio. Hoy en día, el itinerario en las grandes superficies de muebles y bricolaje es todo un paseo experiencial, donde al consumidor le surgen miles de ideas y sugerencias sobre cómo quedaría esa butaca en tal sitio o las miles de maneras de pintar y restaurar esa estantería en tal otro.

Las marcas del sector han convertido al consumidor en fan adicto a sus tiendas por cómo han apostado por vender sus productos como una experiencia divertida

En España ─y en el resto del mundo─ hay una nueva forma de vivir y de decorar el hogar. Las marcas de muebles y decoración han adoptado la cultura DIY en su forma de vender. Nombres graciosos en sus productos, zonas de experimentación del producto, blogs con miles de ideas y vídeos tutoriales en sus redes sobre qué hacer en la terraza, el dormitorio o el jardín… Si echamos un vistazo, comprobaremos que no hay marca del sector que no apele a la creatividad y que no ponga como gancho el recorrido por sus pasillos, todo como parte de la experiencia de compra.

Hoy, el recorrido por una tienda de muebles y decoración tiene que ser absolutamente experiencial, con espacios en los que experimentar e interactuar. Sentir algo diferente.

El marketing sensorial tiene el poder de apelar a la inspiración y de viralizar el recuerdo de marca hasta tal punto que, en el nuevo contexto social en el que estamos inmersos, exista la “Cenología, menos deberes y más cenas en familia”, que  no hay “nada como el hogar para amueblarnos la cabeza” y que “donde caben dos, caben tres”.  El hogar adquiere un concepto divertido.

Gracias al marketing de experiencias, en lugares como Ikea, Conforma o Leroy Merlin  no existe una superficie de venta, sino un recorrido basado en la seducción, donde la integración de elementos sonoros, aromáticos y visuales consiguen que surja una experiencia alrededor de la marca.

Una canción puede darte ese impulso creativo que te falta para acabar de decorar el salón, como en Ikea, donde TSLab ambienta con música los recorridos de sus llamativas exposiciones y convierte sus espacios en más amenos y creativos.

Y a quien vaya falto de ideas, la radio in-store le da unas cuantas, como, por ejemplo, en Conforma, otro cliente del sector de TSLab, porque gracias a los consejos y promociones que se comunican a través de ella, el cliente, quizá perdido o sin una idea concreta de lo que quiere, puede completar una compra satisfactoria con las sugerencias que le acaban de dar. También, un aroma evocador puede transportarte al dormitorio de tus sueños y hacer que te lo imagines pintado de tal color o con esos cuadros que acabas de ver colgados. Y una pantalla puede ayudarte a configurar e imaginarte cómo quedará tu nueva cocina, cambiándole los materiales, el color, cajones aquí, armarios allá…

Hoy, el recorrido por una tienda de muebles y decoración tiene que ser absolutamente experiencial

 

 

Todo esto son elementos que transmiten percepciones y sensaciones a los clientes, que en el 90% de los casos gracias al marketing de experiencias, toman una decisión de compra. Por tanto, la experiencia sensorial e interactiva en el establecimiento es la pieza clave a la hora de dar algo más en la compra y que al cliente le merezca la pena desplazarse.

De esta manera, las marcas consiguen crear un vínculo con el consumidor no sólo comercial, sino también emocional, atrayéndolo y seduciéndolo para convertir su experiencia de compra en un momento de confort y disfrute mientras elige la nueva decoración de su casa.

Así, las marcas del sector han convertido al consumidor en fan adicto a sus tiendas por cómo han apostado por vender sus productos como una experiencia divertida en compañía o en familia. Sobre todo al Millennial: parejas jóvenes o compañeros de piso a quienes les encanta la idea de pasar un día taladro en mano, participando activamente de una marca y, por encima de todo, viviendo una experiencia más allá del producto. A ellos, los elementos sensoriales en el Punto De Venta no es que les interese, es que marcan la diferencia entre ir o encargar el producto online.

Decorar y darle un toque personal a nuestro hogar es ya una experiencia que se ha globalizado e instalado en nuestro día a día, de manera que hasta los más perezosos o los menos manitas han sucumbido y ya no les importa pasar la tarde del sábado perdido entre pasillos y la mañana del domingo entre brocas y llaves Allen.

La experiencia de marca es un concepto que ya transciende del propio producto o servicio en el mundo del mueble y la decoración y las marcas que logran transformarse en una experiencia y consiguen formar parte de la vida del consumidor, como las expuestas en este post, tienen el éxito asegurado.

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