El marketing experiencial también es para PYMES

El marketing experiencial también es para PYMES

El precio o la calidad del producto ya no son las únicas variables que mueven a los clientes. El marketing experiencial, o marketing sensorial, busca que el consumidor perciba el momento de compra como una experiencia memorable gracias a acciones o estímulos recibidos durante el proceso. Por eso, las marcas apuestan cada vez más por estimular los sentidos para reforzar la relación con sus consumidores. El 95% de las decisiones que toma un individuo son motivadas por el inconsciente, razón por la que el marketing experiencial se vuelve imprescindible para generar emociones inconscientes, donde el oído, la vista y el olfato coprotagonizan esos escenarios de compra.

Pero, al contrario de lo que muchos puedan pensar, las estrategias de marketing experiencial no son exclusivas de las grandes marcas. Despertar emociones que tengan mucha más fuerza que la parte racional a la hora de escoger un producto es una estrategia al alcance de cualquier pyme.

 

¿Qué puede conseguir tu negocio con el marketing experiencial?

Está comprobado que, con estrategias de marketing experiencial, la permanencia en el punto de venta se incrementa de forma exponencial. La música es un elemento indispensable, se ha convertido en el must have para la experiencia en el Punto De Venta y la comunicación con el cliente. De hecho, ya no concebimos estar en un establecimiento sin música, y ésta es la responsable de atraernos o alejarnos de una marca.

El 35% de los clientes permanece más tiempo en la tienda y el 14% compra más si les gusta la música.

Uncovering A Muscial Myth
Estudio de Heartbeats International

 

Pero su implementación no es tan fácil como parece. Hacer uso del audio marketing no es sólo poner música en tu negocio y punto; es fundamental segmentar antes de implementar. Hay que elegir la música más adecuada para tu público objetivo, teniendo en cuenta factores como el producto o servicio, el ambiente, la temporada del año y la imagen que quieres transmitir.

En este sentido, hay que intuir bien al cliente, lo cual es complicado, porque nuestros gustos musicales evolucionan a medida que cumplimos años, cambia nuestra forma de vida, etc. Además, no es lo mismo dirigirse a un público joven que a uno menos joven. Por tanto, ya adelantamos que dar con la música perfecta es complicado, por la diversidad de estilos musicales existentes y el gran abanico de gustos musicales que puede tener cada público. Por eso creemos que lo importante a la hora de diseñar el audio branding de un negocio es que esa música defina e identifique a la marca con sus valores.

Esos valores son los que el público afín a una marca comparte entre sí cuando compra un producto o un servicio, lo cual crea un vínculo estrecho target-marca. Aunque cada cliente tenga unos gustos personales distintos, esa marca les une gracias a la imagen que ésta refleja y con la que se ven identificados. Todo esto significa audio branding: crear una imagen de marca a través de la música. Como podréis comprobar, escoger una canción implica mucho más que el hecho de poner un hilo musical para amortiguar un silencio, por lo que contar con el asesoramiento profesional es clave.

Otro factor muy importante es el volumen de la música. No es sólo cuestión de poner la música más alta o más baja; influyen otros muchos elementos como la acústica del espacio, el diseño del proyecto de megafonía… El volumen en sí  tiene que ser notorio sin robar el protagonismo a la marca y/o sus productos y que, además, no sea molesto para el público, porque en el momento en que la música dificulta la comunicación entre empleados y clientes, deja de ser un elemento potencial de venta y se convierte, justamente, en lo contrario.

Precisamente por ello, volvemos a apelar a los profesionales: es vital que el proyecto de megafonía esté desarrollado e instalado por profesionales cualificados. En TSLab no sólo creamos la identidad sonora de una marca, sino que también diseñamos la instalación de megafonía para que la experiencia del cliente sea óptima.

Por otra parte, el olfato es el sentido más poderoso, pero también es el más fácil de saturar. No se trata simplemente de que tu negocio huela bien. El olfato es capaz de dar mucho juego, generando sensaciones asociadas a un aroma. Como por ejemplo: un olor a coche nuevo para transmitir limpieza y modernidad a una empresa de alquiler de coches o el olor a café para estimular el apetito de los clientes. De ahí que lo más importante a definir en un aroma sea su intensidad para no saturar y molestar a nuestro target y que una iniciativa que puede ser muy notoria, evocadora y memorable se convierta en un input negativo de la marca.