¿Debe el retail volverse Data-Driven?

¿Debe el retail volverse Data-Driven?

Vivimos en un mundo lleno de nuevos retos y consumidores cada vez más exigentes, razón por la cual las tiendas ya no son ni volverán a ser las mismas. A pesar de esto, hoy día están al alcance poderosas herramientas que permiten a las marcas innovar en su interminable búsqueda por conectar mejor con las personas. Por esto muchas están apostando a convertirse en Data-Driven, para a través del análisis correcto de los datos extraídos de sus

Vivimos en un mundo lleno de nuevos retos y consumidores cada vez más exigentes, razón por la cual las tiendas ya no son ni volverán a ser las mismas. A pesar de esto, hoy en día tenemos al alcance de todos poderosas herramientas que permiten a las marcas innovar en su interminable búsqueda por el «Engagement».Por esto muchas están apostando por convertirse en Data-Driven, para a través del análisis correcto de los datos extraídos de sus consumidores, poder tomar decisiones y enfocar sus estrategias para generar mejores experiencias en el punto de venta.

¿Qué es ser Data-Driven?

Muchas empresas ya se dedican a recopilar datos de sus clientes. Sin embargo, el captarlos no es suficiente ya que es necesario analizarlos muy bien para poder transformarlos en acciones que logren los objetivos deseados.

Para considerarse Data-Driven hay que sacar provecho real de la información que se extrae, por lo que es importante visualizar todo a un nivel macro, sin dejar atrás lo individual y así lograr Data Insights reales. Esto es lo que da la capacidad de tomar mejores decisiones y de medir el impacto real que estas tienen en las personas.

Según un estudio realizado por dunnhumby, los retailers que son eficaces en el momento de utilizar sus Data Insights obtienen grandes beneficios, un 61% ven mejoras en las experiencias del punto de venta y el 56% obtiene un aumento en su rentabilidad.

Sin embargo, este mismo estudio reflejó que, a pesar de los altos niveles de confianza que los retailers tienen actualmente en sus estrategias de datos, solo el 15% tienen las capacidades necesarias (Tecnología, personal y procesos) para mejorar la experiencia de los consumidores y darle valor real a toda esta información.

Debido a esto la mayoría de los retailers, ven la utilización de datos para sus estrategias dirigidas a clientes como un desafío, muchos no se atreven a poner en marcha acciones basadas en estos análisis por miedo a reacciones negativas por parte de los consumidores. Sin embargo, son conscientes de su alto potencial y de la urgente necesidad que existe en tomarlos en consideración antes de la toma de decisiones estratégicas, por lo cual es de suma importancia escoger muy bien los procedimientos que se utilizarán para recopilar y analizar toda esta data.

El futuro del Big Data

El mercado preveé que en el futuro los datos (Big Data) serán parte integral y esencial en la generación de experiencias en el punto de venta. Estas son increíblemente efectivas en la guerra de las marcas por posicionarse en la mente del consumidor. De hecho, Emilio Castellote, analista de IDC Research, está convencido que la experiencia de usuario pronto reemplazará el concepto de las marcas como tal o se igualará.

Todo esto nace de un principio bastante sencillo, el cual nos dice que para vender más es necesario conocer mejor a los consumidores, y hoy con la tecnología al alcance es posible realizar estrategias que sean totalmente Data-Driven y que generen un impacto real en todos los sectores.

Desde TSLab valoramos, modulamos y medimos mucho las experiencias que creamos para los consumidores, somos conscientes de que tanto la recopilación como él análisis de datos es vital, y que funciona de mejor manera cuando existe una integración tecnológica que permite modular la experiencia de los consumidores, ajustándola a sus necesidades en función de ese análisis.

Desde  Sixth Sense, nuestra división de consultoría, ofrecemos a nuestros clientes la posibilidad de integrar nuestros servicios de marketing sensorial con soluciones tecnológicas para la recopilación y análisis de datos que les permitan alcanzar resultados más efectivos y resolver sus problemas específicos de una manera integral.

Pop Up Stores o cómo lo efímero atrae al consumidor

Pop Up Stores o cómo lo efímero atrae al consumidor

Efímeras e innovadoras, las Pop-Up Stores están cambiando las reglas convencionales del retail y recuperando la conexión entre marca y cliente.

Seguro que alguna vez, de compras o de paseo, os habréis cruzado con alguna tienda que no recordabais que estuviera ahí. Algunos habréis entrado y, seguramente, habréis acabado comprando. Otros habréis vuelto a pasar y, de repente, habréis visto un cartel de «Se alquila». La tienda ya no estaba. ¿Por qué?

Porque lo que encontrasteis fue una Pop-Up Store: tiendas que aparecen de la noche a la mañana, en los lugares más céntricos de la ciudad, que duran un corto periodo de tiempo (desde un día, un fin de semana, una semana a, como mucho, un mes) y juegan con el factor sorpresa para alimentar la curiosidad del consumidor. Consumo fast de impacto visual, la Pop-Up Store es el nuevo concepto de tienda retail tradicional. Una experiencia sensorial única.

“Crear emociones, impactar, sorprender, y todo esto en un espacio que tiene fecha de caducidad desde el preciso momento de su nacimiento.”

El fenómeno ‘quita y pon’ está en auge. Las Pop-Up Stores llegaron a España desde EEUU hace pocos y se ha convertido en el nuevo modelo de comercialización por el que están apostando marcas de todo tipo en muchos lugares del mundo. El tiempo es requisito y factor fundamental en el éxito de esta estrategia comercial y tiene toda su lógica: el carácter efímero y exclusivo de estos fugaces puntos de venta es un anzuelo irresistible que incita a no querer perderse la oportunidad de visitarlo y comprar algo que no podrá conseguirse en ningún otro lado, porque, aparte de efímeras, únicas y llamativas, lo que venden estas tiendas también lo es.

El ‘gancho’ de lo efímero

¿Cómo surgió el fenómeno Pop-Up? ¿Cómo han marcado tendencia en retail?

La tienda Target puso de moda las tiendas popup. En octubre de 2003 instaló una reluciente pop-up store de 150 m2 durante 45 días en pleno Rockefeller Center, donde se presentaron las creaciones del diseñador Isaac Mizrahi. Luego, la compañía estadounidense protagonizó otras acciones en Times Square o en una flamante embarcación a orillas del río Hudson.  Gracias a esta estrategia, Target se posicionó como pionero y rey visible de un fenómeno de marketing de experiencias que, a partir de entonces, se denominó Pop-Up Stores.

Pop-Up Store de Target en Rockefeller Center en 2003

Luego llegaron los demás: Vacant y su Hummer H2, con limitadas y exclusivas unidades en la calle; Nike con su Runners Lounge, que ofrecía masajes de pies gratis, bebidas, etc.; Ebay invitó a 8 diseñadores para decorar su eBay Showhouse. Method levantó una pop-up en Union Square durante 3 meses para mostrar sus coloridos jabones y detergentes…  Levi’s & Alife montaron una colorida tienda en el Lower East Side de Nueva York, donde vendieron más de 500 pares de jeans de edición limitada.

En este lado del charco, este tipo de iniciativas llegaron de la mano, por ejemplo, de Comme des Garçons y sus ‘Guerrilla Store’, que recorrieron capitales como Estocolmo, Berlín, Helsinki o Barcelona, para el lanzamiento de sus nuevas fragancias.

En España, el diseñador Custo Dalmau fue el encargado de importar esa fórmula consolidada en grandes urbes como Nueva York o Tokio. El escenario, Barcelona, donde la marca montó un outlet exclusivo y especial en la Casa Batlló. Barcelona ha sido también el destino que han elegido firmas como Nike, que abrió una pop-up store en 2012 en homenaje a los 20 años de las olimpiadas en la ciudad.

Pop-Up Store de CUSTO en Barcelona

Aunque las marcas de moda fueron las primeras en adoptar el formato, poco a poco, se ha ido expandiendo a todas las líneas de negocio. Mientras en España va adquiriendo cada vez más notoriedad, el concepto sigue evolucionando y en los países pioneros lo hace hacia el mundo gastronómico en diversos formatos, con los llamados Pop-Up Restaurants. Tanto se ha extendido, que hasta podemos encontrar panaderías pop-up, como The Loaf In A Box, que abrió una pop-up bakery durante un mes en San Sebastián, o una clínica de belleza pop-up, como la de Germinal en el Hotel de Las Letras de la Gran Vía madrileña.

El pop-up retail

El pop-up retail contribuye, por poner un ejemplo, a generar más de 2,3 millones de libras en la economía de Reino Unido, según el “Britain’s Pop-Up Retail Economy 2016”. Según las cifras actuales, se estima que a finales de 2025, 1 de cada 3 tiendas sean una tienda pop-up. El modelo de «pagar por un espacio permanente a largo plazo» está cambiando hacia un modelo de «pago por uso», dando la oportunidad de responder a las necesidades de un mercado cada vez más ágil y flexible.

La experiencia de compra analógica lleva un beneficio innegable. Una Pop-Up Store combina lo mejor del comercio con lo mejor del evento

Como ya hemos comentado en más de una ocasión, el retail clásico se está transformando. La compra online se ha establecido como un canal de ventas en sí mismo y los consumidores están buscando experiencias de compra únicas, tomando decisiones informadas y conscientes de lo que consumen. Según el último informe de ShopperTrak, “Rediseñando el Retail”, el 90% de compras aún se realiza en tiendas físicas. Sin embargo, cada vez toma más protagonismo el entorno digital. En 2018 se espera que el comercio electrónico tenga un valor de 2,5 billones de dólares.

Los consumidores son multicanal, y esto afecta en gran medida sus expectativas en las experiencias de compra. ¿Qué quieren? Experiencias y encuentros. Reunirse con otros, comer bien en un restaurante y experimentar lo inesperado. La experiencia de compra analógica lleva un beneficio innegable: permite interactuar en un espacio social donde se puede tener contacto inmediato y crear conexiones con los demás. Así mismo, los clientes desean tocar y probar los productos antes de comprarlos.

La experiencia sensorial, la fórmula secreta de ‘fenómeno pop-up’

El gran boom que las Pop-Up Stores están causando viene ligado a la experiencia de marca que estos espacios temporales y exclusivos ofrecen.

La tendencia pop-up está inspirada en los happenings de los años 50 (aquellos eventos en los cuales los artistas involucraban a los espectadores) y aprovechan espacios desocupados o móviles para comunicar la esencia de las marcas, crear emociones e impactar a los clientes, ya que con el pop-up store no sólo se pretende vender un producto sino experiencias y momentos exclusivos.

Una pop-up store combina lo mejor del comercio con lo mejor del evento. Visitar este tipo de tiendas supone una experiencia sensorial que nos conecta con la marca.

“Las pop-up store son espacios ubicados en lugares estratégicos en los que las marcas se promocionan durante un tiempo determinado. Suponen una inversión de capital menor a los puntos tradicionales de venta y generan un retorno de la inversión interesante y medible a corto plazo, a la vez que posiciona a la marca de una manera innovadora y exclusiva”, explica Laura Moreno, directora creativa de Pop Up Store Spain.

A lo que surge una pregunta inevitable: si la comercialización de productos es dinámica, ¿por qué no las tiendas que los venden? Insistimos post tras post que el comercio tradicional se está enfrentando a serios retos en múltiples perspectivas, desde el e-commerce hasta crear nuevas experiencias para que el Punto De Venta tenga su razón de ser.

En este sentido, las Pop-Up Stores no son creadas únicamente para vender, sino para brindar recompensas emocionales como el placer de descubrirla, la adrenalina de la búsqueda de ese producto exclusivo, de la massclusivity o, simple y llanamente, por entretenimiento. Si una pop-up no muestra ni ofrece nada diferente a lo que se encuentra en el día a día de las compras, no tiene sentido.

Las Pop-Up Stores permiten traducir posicionamiento de marca en experiencias reales y muy cercanas a sus consumidores. Ese nuevo espacio efímero debe recrear el estilo de la marca y ofrecer alternativas que vayan más allá del producto final.

La puesta en escena es el ingrediente principal. Un local vacío, un garaje, una vieja fábrica, un barco, un bus… Todos pueden ser lugares perfectos para implantar un mayor reconocimiento de nuestra marca. Cuanto más original, mejor. Hay que aprovechar espacios desocupados o móviles para dar un escaparate a la esencia de nuestra marca y cumplir las tres máximas: crear emociones, impactar y sorprender.

El marketing sensorial consigue con una imagen muy cuidada y una serie de detalles ligados a los sentidos, que la identificación de marca a través de una Pop-Up Store sea inmediata. 

La conocida marca de fragancias para el hogar, Glade, supo poner en juego todos esos factores con una multisensory pop-up en Manhattan que deleitó los sentidos del consumidor. Con el mensaje “What Will You Feel?” y con el objetivo de sacar del stock una amplia gama de velas perfumadas, en vez de vender, Glade invitó a quienes paseaban por las calles de Nueva York a entrar en el espacio y experimentar por sí mismos la marca, a través de un viaje sensorial en el que cada puerta era una experiencia visual, auditiva y olfativa distinta.

Mosaico hecho con velas en la entrada de la Experiential Pop-Up de Glade

 

 

Cada puerta introducía al visitante a una experiencia sensorial diferente

Las Pop-Up Stores no son creadas únicamente para vender, sino para brindar recompensas emocionales

Sorprender es la clave y una pop-up store debe estar en un lugar inesperado y generar expectativa antes de ser abierto. Y, en este sentido, el marketing sensorial es la mejor manera de hacer que la fugacidad pop-up se quede grabada en la memoria del consumidor. Porque despertando los sentidos del cliente es como se logra generar recuerdo.

El marketing de los cinco sentidos consigue crear una experiencia inmersiva en la marca y la vía más directa de hacerlo posible es a través de una Pop-Up Store. La fusión de música, imágenes y aromas en un espacio rompedor son los alicientes indispensables para que el concepto triunfe, transformando la Pop-Up en una ‘experimental store’, donde las ventas se mezclan con el placer de tocar, oír, probar, oler.

La creatividad y la innovación son fundamentales para afrontar el desafío de diferenciarse y conseguir captar la atención de nuestro publico potencial. Las Pop-Up Stores aportan el toque sensorial del que carecen las tiendas online y permiten a la marca crear esa ‘wow experience’ que deja boquiabiertos a los consumidores, y más teniendo en cuenta que las Pop-Up Stores son el gancho perfecto para el público millennial, esa generación que está entre ‘el brick y el click’ y que, más allá del producto, quiere vivir una experiencia cuando compra.

¿Por qué montar una Pop-Up Store?

Las tiendas efímeras son herramientas de marketing potentes y que se ajustan a cada presupuesto. Las estrategias de marketing más costosas y, a priori, más efectivas, tardan más tiempo en conseguir lo que una tienda pop-up ofrece intrínsecamente: compromiso emocional del cliente, comunicación en vivo y experiencias valiosas. Existen hoy, desaparecen mañana: las Pop-Ups son exclusivas y excepcionales. Por eso, incrementan la compra por impulso. ¿Qué ventajas aportan las Pop-Up Stores?

  • Carácter festivo. Como venimos diciendo el objetivo es hacer que los clientes estén contentos para incitarlos al consumo. Así que la Pop-Up Store es una fiesta, con todo lo que ello conlleva: música, aromas, visual, espectáculo, actividades… y que comercio vende y mucho.
  • Ofrecen una experiencia. En definitiva, toda Pop-Up Store debe ofrecer una experiencia única al público que no podrá repetir en ningún otro lugar. Cada punto de su organización debe estar estudiado para que, al unirse, formen un gran espectáculo. Para conseguirlo, es aconsejable elegir una temática que trasmita la imagen y valores de la marca y, en torno a ello, construir toda una experiencia, teniendo en cuenta decoración, música, ubicación, etc.
  • La mejor manera de hacer branding. Este tipo de acciones otorgan gran notoriedad para la marca. Durante el tiempo que duran son el foco de atención del público, que se siente irremediablemente atraído por lo novedoso del formato.
  • Las marcas viralizan. Dicha notoriedad impulsa a los consumidores a compartir su experiencia, sentirse protagonistas por un día de un acontecimiento especial; y, como tal, inmortalizan el evento y se lo cuentan a sus círculos.
  • Generan engagement. Se trata de una oportunidad única para conectar con el cliente, en un ambiente más íntimo que le acerca a la marca. Es ideal para transmitir esos valores especiales de la marca y conquistarle.
  • Por supuesto, generan ventas. Estas acciones no dejan de tener una finalidad comercial y la respuesta por parte del consumidor, totalmente sorprendido al entrar en una Pop-Up Store, se traduce en compras.
Creatividad al poder

Vamos a ilustrar con ejemplos lo que una tienda pop-up es capaz de conseguir. Hay marcas que han apostado muy fuerte por el concepto Pop-Up Store y que han llevado a cabo acciones que han despertado un gran interés. Un ejemplo de ello es Adidas, que hace un par de años abrió una Pop-Up Store en forma de caja de zapatillas con el diseño de sus clásicas Stan Smith. Una vez dentro, los visitantes podían disfrutar de productos de colección y actividades interactivas.

Pop Up Store Adidas

Adidas y su original Pop-Up con forma de caja de zapatillas

H&M sorprendió con una Pop-Up Store situada en la playa de Scheveningen, en Holanda, para presentar su colección solidaria en colaboración con WaterAid (una ONG). La tienda, con la forma de un contenedor de madera, imita las grandes cajas que podemos encontrar en cualquier puerto marítimo.

Pop Up Store de H&M

Una de las Pop-Up Stores que más ha sorprendido: H&M en plena playa

 

Ikea no se queda atrás. El gigante sueco, experto en innovar en el punto de venta con experiencias de compra más allá de la mera exposición de sus productos, abrió su primera tienda efímera dedicada al mundo del dormitorio en la madrileña calle Serrano y, poco tiempo después, se lanzó con un hotel pop-up, cuyas estancias, en lugar de habitaciones, eran salones, reproduciendo situaciones cotidianas corrientes y animando al público a vivirlos de una manera muy especial.

Uno de los salones del Hotel Salón de Ikea. Éste, para los más gamers

El concepto de Dinner in the Sky no puede más que dejar a uno boquiabierto. Su instalación consiste en una mesa voladora, que ha viajado por los sitios más mágicos del mundo: de las playas de Copacabana y Cape Town al Big Ben de Londres. El concepto de Pop-Up Restaurant en estado puro.

Espectacular Pop-Up restaurant de Dinner In The Sky en Bruselas

La tienda efímera de Oreo tampoco dejó a nadie indiferente. Los amantes de la mítica galleta en blanco y negro pudieron disfrutar de la Pop-Up Store que la marca montó en Berlín en 2016, y donde se podían degustar desde las galletas Oreo de toda la vida hasta variantes únicas que la marca produjo sólo para la ocasión.

Pop Up Store de Oreo en Berlín

Oreo Pop-Up Store en Berlín

Hasta el mundo de la automoción se ha unido al fenómeno. Porsche ha abierto hace poco la tienda pop-up más alta del mundo en los Alpes franceses. Con la excusa de presentar su nuevo Cayenne, se ha ido a la parte superior de las pistas de esquí, a 2.300 metros, colocando una cúpula de vidrio, como si fuese un iglú, con un Porsche Cayenne dentro. La compañía tambien realiza por primera vez la «Zona de Diversión», una experiencia única de descenso y una carrera de obstáculos off-road en la nieve. Sin duda una experiencia que ningún entusiasta de los coches querrá perderse.

La impresionante Pop-Up de Porsche en Los Alpes

Como vemos, los consumidores encuentran un valor añadido en las tiendas efímeras como resultado de su experiencia de compra, principalmente, porque la forma en que prueban y ven el producto es diferente al de una tienda tradicional y, como tal, lo recuerdan y lo valoran de manera especial. Acercarse a la marca de esta manera ayuda al consumidor a recordar mejor, especialmente porque hay un valor añadido en la sensación de exclusividad.

En conclusión, la tienda efímera lleva el producto al cliente y no el cliente al producto, además de generar un gran impacto y entablar una relación más cercana con la marca.

Millennials: ¿cómo captar y fidelizar al target del siglo XXI?

Millennials: ¿cómo captar y fidelizar al target del siglo XXI?

Millennials: la generación clave para el retail. Mucho más numerosa y diversa que cualquier otra generación, estos nuevos shoppers son difíciles de convencer y, lo más importante, difíciles de retener. Con los millennials, el marketing se convierte en todo un reto.

El millennial está permanentemente conectado a su smartphone y a las redes sociales y todos los hábitos de su rutina giran en torno a ello: desde la compra hasta el ocio. Le gusta comprar, pero también ahorrar; mira mucho por su economía. Es una generación que compara y contrasta las marcas y los productos en todo momento vía online, en busca de la mejor relación calidad-precio y, mucho más allá: la mejor experiencia de compra.

Sin embargo, el mercado todavía no se ha adaptado del todo a sus hábitos. Tal vez sea porque siempre se ha identificado al millennial como el comprador online por excelencia y, en consecuencia, las marcas se han volcado más en e-commerce que en innovación en el Punto De Venta (PDV) y en desarrollar estrategias de omnichannel.

Pero, si atendemos a las cifras, en España, la compra online sólo es empleada como formato principal por el 1,6% de los consumidores y, por tipos de consumidor, los millennials -de quienes se esperaba que liderasen este hábito- aún no han asumido la compra masiva online, porque, lejos de lo que se piensa, el online lo utilizan como previo escaparate para luego, finalmente, culminar la compra en la tienda física.

Sí, los millennials, ese gran grupo de generaciones nacidas entre 1980 y los 2000, el ansiado target para las marcas, compran en tiendas físicas. Según el Trendsource 2017 Retail Industry Report, parece que ser que el comprador millennial prefiere acudir al PDV para comprar moda, decoración y electrónica. Lo que este grupo generacional ha cambiado es, como comentamos, la forma de comprar y consumir. El millennial no ha cambiado un canal de compra por otro, sino que ha transformado la forma de hacer shopping, optando por la omnicanalidad: compara, reserva y obtiene descuentos a golpe de click, realiza las transacciones a través de nuevos métodos de pago, pero (lo importante y lo que hay que tener en cuenta) su compra suele culminar casi siempre en el PDV.

Es oficial: los millennials son EL NUEVO TARGET y hay que enamorarlos.  Y, sin embargo, las marcas no los acaban de ver del todo pisando sus establecimientos.

¿Qué es lo que valoran los millennials a la hora de comprar?

Conveniencia y flexibilidad. La conveniencia de los dispositivos móviles es primordial para esta generación. No es que prefieren la compra online, al contrario. Lo que quieren es que su rutina y sus hábitos se vean reflejados también en la tienda física: quieren compras dinámicas, pudiendo utilizar los diferentes canales del retail para hacer una transacción: desde el ‘click and collect’, Apple Pay a poder interactuar con la marca en tiempo real a través de las redes sociales.

La experiencia por encima del producto. A los millennials no se les convence, se les conquista. YOLO (You Only Live Once) o FOMO (Fear of Missing Out) son sus lemas. El mensaje es claro: los millennials valoran la experiencia por encima de la posesión y para ellos la autenticidad es muy importante. Estos shoppers creen que aquello que ven previamente online (utilizan la web como showroom) es exactamente igual que lo que luego van a encontrar en el Punto De Venta, por lo que su experiencia de cliente pasa por ofrecerles los productos a través de algo que supere sus expectativas como compradores.

La manera de animarlos a consumir es la creatividad, ofrecerles algo diferente. Si un millennial tiene una buena experiencia de compra, tendrá mucho más en cuenta la marca en la próxima compra que realice, no dudará en recomendarla (y de viralizarla a través de sus redes sociales) y se lo pensará mucho a la hora de cambiar por otra de la competencia. Esta generación prefiere ‘vivir la marca’. Según una encuesta realizada Factory360 en EEUU, el 98% de los participantes se inclinaban más por la compra de un producto si previamente participaban en una campaña experiencial.

Para captar la atención de los millennnials, los retailers deben poder ofrecerles una experiencia de compra de manera continua, cada vez que pisen sus tiendas. El shopper millennial busca una experiencia centrada en él como protagonista y busca en la omnicanalidad (tienda física y virtual) a un profesional que entienda sus gustos y preferencias y que le haga recomendaciones a su medida para cubrir sus necesidades.

Marketing sensorial: a la conquista del millennial

En el camino para lograr su engagement con la marca, una de las principales estrategias para conseguir una experiencia de cliente sorprendente y memorable es recurrir al marketing sensorial, como lo han hecho Much Sneakers, Springfield, Lush, Media Markt o Ikea, interactuando y comprometiéndose con el público millennial con acciones impactantes en sus establecimientos.

A través de la música, el vídeo y el aroma, TSLab les ha ayudado a proyectar una imagen de marca young and cool, gracias al desarrollo de diversas acciones y herramientas como la app Shop & Music o el jukebox, que permiten al cliente elegir qué canción quiere que suene en ese preciso momento y en una tienda determinada.

Estas acciones que tanto triunfan entre nuestros clientes (echadle un vistazo a nuestros casos de éxito), son la mejor manera de hacer partícipes a los millennials y que estos se identifiquen con la marca a través de la tecnología y las redes sociales, su hábitat por excelencia.

Starbucks, Apple, Virgin, Nespresso, o, incluso, Amazon (el rey del e-commerce) han basado su éxito en alcanzar una conexión diferente con sus clientes actuales y futuros, haciendo de la experiencia algo imprescindible en sus estrategias y, además, en un espacio físico. Así es como han logrado hacer del millennial su cliente más fiel.

Redefinir el concepto de compra, integrar la tecnología y crear experiencias que apelen a las emociones serán la ecuación perfecta e ineludible para captar y fidelizar a los millennials.

El marketing sensorial es el marketing millennial.

 

 

 

The Sensory Lab estrena nueva web

The Sensory Lab estrena nueva web

¡TSLab cumple 50 años! Esto no pasa todos los días, por lo que una ocasión así tiene muchos motivos que celebrar.

Hoy estamos muy ilusionados de anunciar que TSLab tiene nueva web. Con ella empezamos a celebrar nuestro medio siglo, renovando nuestra imagen y culminando el proceso de implementación de nuestra marca y nuestra consolidación como especialistas pioneros en marketing sensorial.

Una web sofisticada, moderna y con un toque de frescura que describe perfectamente quiénes somos y qué hacemos. En TSLab ofrecemos las mejores soluciones de comunicación en el punto de venta, integrando proyectos de branding sensorial que impactan y dejan huella en el consumidor.

Gracias a nuestro servicio de audiobranding, creamos la identidad musical de una marca; revolucionamos la comunicación de las empresas con digital signage y hacemos que su imagen se distinga del resto de marcas gracias al poder de un aroma. Nuestro sexto sentido en el mundo del marketing sensorial nos permite ayudar a nuestras marcas a descubrir qué piensan sus clientes y cómo se comportan para poder ofrecerles el servicio que buscan.

Tenemos muchas cosas que contar y queríamos que nuestra web hablase por nosotros y transmitiese nuestra esencia. Te invitamos a navegar por ella y saber más sobre lo que hacemos.

Somos un equipo de grandes profesionales, formado por expertos en música, aromas, vídeo, marketing y tecnología. Trabajamos en la búsqueda constante de ideas con las que innovar, impactar y revolucionar el mundo del marketing.

Pero, ante todo, somos un magnífico equipo humano, detrás del cual hay grandes personas. Por ello, nos mostramos en nuestra nueva web, para que nos pongáis cara y nos conozcáis un poquito más. Porque la clave de nuestro éxito no sólo está en nuestros 50 años de experiencia y en la tecnología innovadora, sino también (y, por encima de todo) en el gran equipo multidisciplinar que formamos; nuestra pasión por lo que hacemos nos hace mejores cada día.

En nuestra nueva web dedicamos un rincón para encontrar la inspiración, gracias a nuestras ideas y un blog (We Lab You), en el que hablamos de marketing sensorial, de customer experience, de tendencias, de tecnología, de nuestros proyectos, de nosotros…

Porque somos inspiradores. Pensamos, creamos y medimos experiencias a través de los sentidos con las que convertimos los puntos de venta en lugares WOW.

Y así damos el pistoletazo de salida a nuestro aniversario. 50 años innovando y comunicando a través de los sentidos, porque la innovación es nuestra seña de identidad y el marketing sensorial está en nuestro ADN.

Ciudades visuales: la revolución del digital signage

Ciudades visuales: la revolución del digital signage

La publicidad dinámica es un elemento más de nuestro día a día. Nuestras calles están repletas de pantallas publicitarias en numerosos ámbitos y lugares; algunas de ellas están tan integradas en el entorno, que no las percibimos como algo extraño o fuera de contexto.

Según el III Estudio Anual de Digital Signage publicado por IAB Spain, las pantallas digitales son un medio ampliamente conocido por los usuarios. Los ámbitos en que tienen mayor protagonismo son las estaciones y aeropuertos, junto con los centros comerciales, seguidos del medio exterior como las calles, donde el porcentaje de reconocimiento se sitúa en torno al 60%.

La pantalla digital se diferencia de otros formatos no digitales por su capacidad de mejorar la imagen de las marcas y reforzar su afinidad con el público. Según el estudio de IAB Spain, un 82% de los españoles cree que la pantalla digital mejora la imagen de una marca; un 79% afirma que consigue crear una conexión entre la marca y su público; y 9 de cada 10 piensan que aporta modernidad e innovación a las ciudades y acogen el formato muy favorablemente.

El digital signage se ha instalado en nuestra vida cotidiana y es en las grandes ciudades donde las pantallas publicitarias están llevando a cabo iniciativas realmente sorprendentes. Así, muchas de las grandes marcas en países como España, Alemania y Estados Unidos, están aprovechando el potencial del digital signage (junto con las redes sociales) para acercarse al ciudadano-cliente.

La ciudad se vuelve digital; un paso más hacia el concepto de “smartcity”, donde el mobiliario urbano inteligente y la creación de experiencias en un lugar representativo son factores clave.

¿Alguien se imagina Times Square, Picadilly Circus o el gran cruce de Shibuya en Tokyo sin esas grandes pantallas con luces e imágenes en movimiento? Pasear por allí sin la presencia del  digital signage sería, definitivamente, distinto.

Ya no es necesario irnos a Nueva York o Las Vegas para encontrar ejemplos. En la madrileña Plaza de Callao vemos desde hace un tiempo grandes pantallas LED, entre ellas, una de 6 metros de ancho por 37 metros de alto (acción de una conocida marca tecnológica), lo que la convierte en la pantalla exterior más grande de España. Su tecnología permite ofrecer nuevas aplicaciones de redes sociales en directo, más participativas y con contenidos más novedosos. Por ejemplo, está preparada para interactuar con dispositivos móviles con acciones que se realicen en la misma plaza o para retransmitir campeonatos de videojuegos con varios participantes concursando a la vez en directo. Vemos que el digital signage es un gran ejemplo de interactividad y creatividad que sirve para potenciar la comunicación entre las personas.

Desde que llegó al mundo del retail, el digital signage no ha dejado de innovar, impactar y sorprender con diferentes ideas. Según la última encuesta del Índice de Clima de Negocios de Digital Signage en España y Portugal (DBCI), en 2017 este mercado crecerá entre el 5 y el 6%. También hay estudios que confirman que mejorar la información en el interior de una tienda puede incrementar las ventas hasta un 300% y reducir la percepción de los tiempos de espera un 70%.

En TSLab apostamos fuertemente por crear esos lazos entre marca y cliente y sabemos por nuestra experiencia con grandes marcas que un momento interesante donde aplicar soluciones de digital signage es, precisamente, la espera. La espera en cualquier establecimiento es lo que menos le gusta a los clientes. Es cierto que en muchos casos no se puede evitar, pero sí se puede intentar que ese rato de espera sea lo más ameno y agradable posible desde la entrada hasta el final de la compra, e, incluso, genere una experiencia positiva que repercuta en el negocio.

Con la colocación, por ejemplo, de pantallas con vídeos corporativos, imágenes con ofertas, promociones, etc. o videowalls que hagan más atractivo el espacio, ayudamos a nuestras marcas a potenciar su imagen y sus ventas y a los clientes a que el recorrido por la tienda les genere una experiencia visual y, por tanto, una experiencia de compra positiva.

Pero la clave del éxito del digital signage está en un buen contenido; si no invertimos en una buena estrategia de contenidos, nos será muy difícil llegar a retornar la inversión. La ambientación con digital signage también es fundamental. En grandes espacios donde se celebran partidos o conciertos, el público quiere ver a los protagonistas en primer plano y seguir el acontecimiento como si estuviera en primera fila y el digital signage ayuda a conseguirlo, al mejorar la retransmisión.

Una ambientación singular la encontramos en el gran proyecto realizado por TSLab en el Wizink Center de Madrid, donde un cubo de grandes dimensiones con pantallas en sus lados y una completa instalación de pantallas en todo el recinto permite al asistente a un concierto o al aficionado al baloncesto, por ejemplo, no perder detalle del espectáculo, se encuentre donde se encuentre dentro del pabellón.

En TSLab hacemos que el digital signage se deje ver, oír, tocar y oler, en tu tienda favorita o en tu rincón preferido de la ciudad.

El digital signage es un signo claro y rotundo de que la cultura digital está y estará presente en todos los ámbitos de nuestra vida.

Como decía Carl W. Buechner: “Puede que olviden lo que has dicho, pero siempre recordarán cómo les has hecho sentir”.

¿Están preparados tus sentidos?

 

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